SíNODO DE SERBIA: AL ESTADO DE SERBIA LO REPRESENTARÁ EL PRESIDENTE TADIC EN LA ENTRONIZACIÓN DEL PATRIARCA

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29  de septiembre de 2010

Image El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Serbia comunicó que en la entronización del patriarca Irinej, el 3 de octubre, en el Patriarcado de Pec, a la República de Serbia  va a representarla el presidente Boris Tadic. El Sínodo invitó a los miembros del Gobierno de Serbia, a los líderes de partidos politicos y a otras destacadas personalidades politicas a que respeten ese hecho y el acto espiritual de la entronización del patriarca. Con motivo de los preparativos para ese acto solemne, el Sínodo recuerda a los creyentes y a la opinión pública que la entronización  es un acto exclusivamente eclesiástico y espiritual, de importancia histórica para la Iglesia y el pueblo serbio, y que no es conveniente y es absolutamente inaceptable la politización de ese acto. El patriarca y el Sínodo también piden que se alcance  acuerdo entre el Sínodo y los organos internacionales en Kosovo-Metohia, para que este solemne acto en la  sede centenaria de la Iglesia Ortodoxa Serbia transcurra en el mejor orden.

Fuente: http://www.glassrbije.org

EL PATRIARCA: RESPETAR LA PRESENCIA CENTENARIA DE SERBIOS EN KOSOVO-METOHIA

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29 de septimbre de 2010

Image Su santidad el patriarca serbio Irinej, declaró que le ruega a Dios para que se resuelvan los problemas en Kosovo-Metohia de la manera más justa respetando la presencia centenaria de los serbios en la provincia sureña serbia. Irinej dijo al diario belgradense BLIC que la entronización de los patriarcas serbios en el Patriarcado de Pec, es un acontecimiento grande, significativo para la Iglesia Ortodoxa Serbia y para el pueblo serbio. Lo mas importante es que , con ese acto solemne, continuamos con la práctica de entronización y el papel del Patriarcado de Pec para nuestra Iglesia, destacó el patriarca Irinej. Según sus palabras, el Patriarcado de Pec, fué, y seguirá siendo el centro espiritual y administrativo serbio. Seguirá siéndolo, a pesar de todas las cosas que ocurrieron, dijo el patrirca Irinej. La entronización del patriarca Irinej en el Patriarcado de Pec se celebrará el domingo 3 de octubre. El patrirca dijo que su unico deseo es que todo transcurra en el mejor orden, sin problemas ni incidentes.

Fuente: http://www.glassrbije.org

El padre Justino Popovic, canonizado por el Santo Sínodo de la Iglesia ortodoxa serbia

El padre Justino Popovic ha sido canonizado por el Santo Sínodo de la Iglesia ortodoxa serbia

A través de un comunicado, el Santo Sínodo de la Iglesia ortodoxa serbia, reunido en sesión, ha anunciado la canonización, ayer, del padre archimandrita Justino Popovic (Popovitch) (1894-1979), el padre espiritual del monasterio de Tchélié (Celije) , cerca de Valjevo, as partir de ahora bienaventurado Justino de Tchélié (Celije) y la de Simeón Popovic, higúmeno del monasterio Dajbabé, cerca de Podgorica (1854-1941 ), a partir de ahora bienaventurado Simeón de Dajbabé. La conmemoración litúrgica del bienaventurado Justino será celebrada el 1 de Junio según el calendario juliano (el 14 de junio según el calendario gregoriano), y la del bienaventurado Simeón, el 19 de marzo según el calendario juliano (el 1 de abril según el calendario gregoriano). La solemne celebración de los nuevos santos canonizados tendrá lugar el domingo 2 de mayo, en la iglesia de San Sava, en Belgrado.

Fallecimiento del Patriarca Pavel

La mañana del domingo 15 de Noviembre, alas 10:45 horas, en el hospital militar de Belgrado, después de haber comulgado, ha fallecido el Patriarca Pavel (Pablo), de la Iglesia ortodoxa serbia, a la edad de 95 años. Nació el 11 de septiembre de 1914 en el pueblo de Kucanci, districto de Donji Miholjac (Imperio austro-húngaro entonces, Croacia hoy en día) en un familia de campesinos.
Terminó sus estudios medios en Belgrado, el seminario de 6 años de cursos en Sarajevo, la Facultad de teología en Belgrado. Se quedó huérfano muy pronto –su padre fue a trabajar a los Estados Unidos, donde contrajo la tuberculosis, y volvió “para morir en su casa” cuando el niño tenía 3 años; la misma suerte siguió rápidamente su madre, por lo que fue criado por su tía. Esta se dió cuenta que el niño era frágil, por lo que le libró de los trabajos agrícolas, permitiéndole así seguir su escolaridad. Aunque el pequeño Gojko se inclinaba “por las materias en las que no debía trabajar su memoria, como las matemáticas y la física”, y en catequésis obtenía un 2 de 5 de nota, la influencia  de la familia fué determinante y escogió el seminario. Después de la escolaridad en Tuzla (de 1925 a 1929) y el seminario de Sarajevo (de 1930 a 1936), llegó a Belgrado para inscribirse en la Facultad de Teología.
Paralelamente, acabó sus estudios de bachillerato como candidato libre, para poder inscribirse en la Facultad de Medicina. Terminó la Facultad de Teología mientras estaba en el segundo curso de la Facultad de Medicina y al mismo tiempo que se iniciaba la Segunda Guerra Mundial. Para poder mantenerse, trabajó en varias obras de Belgrado, lo que le convenía poco, dada su salud frágil. Invitado por su amigo de escuela, Eliseo Popovic, marchó a los monasterios de Ovcar y Kablar, donde pasó los años de la guerra y donde comenzó su vida monacal. 

Fué primero al monasterio de la Santa Trinidad, en Ovcar, después enseñó catecismo a los hijos de los refugiados en la ciudad termal de Banja Koviljaca. Cayó enfermo entonces de los “pulmones” y los médicos creían que se trataba de la tuberculosis y no le daban más de 3 meses de vida. Pasó un cierto tiempo en el monasterio de Vujan, donde se curó, y en señal de reconocimiento hizo una cruz tallada en bajo-relieve, que ofreció al monasterio. Tomó el hábito de monje en el monasterio de la Anunciación en 1946 y fue ordenado archidiácono. De 1949 a 1955, estuvo en el monasterio de Raca. Fué profesor sustituto en el Seminario de los Santos Cirilo y Metodio en Prizren, durante el año escolar 1950/51. Se hizo hieromonje en 1954, después protosincelo (vicario episcopal) y después archimandrita en 1957, Estudió igualmente en la facultad de Atenas de 1955 a 1957.Fué elegido obispo de Raz y Prizren el 29 de mayo de 1957. Fué consagrado el 21 de setiembre de 1957 en la catedral de Belgrado por patriarca serbio Vikentije. La entronización tuvo lugar el 13 de octubre en la catedral de Prizren.En el obispado de Pec y Prizren, se dedicó a la construcción de nuevas iglesias, a la renovación de las iglesias vetustas y en mal estado, y en la constitución de un nuevo cuerpo de sacerdotes y monjes. Se ocupó del obispado de Prizren donde impartió puntualmente cursos de canto litúrgico y también cursos de lengua eslavona litúrgica. Viajó mucho y ofició por toda su eparquía. El Éxodo de los Serbios de Kosovo conllevó la instalación provisional del Seminario de los Santos Cirilo y Metodio en Nis, así como el cambio de la  sede de la eparquía de Ras y Prizren de Pec al monasterio de Gracanica.
En calidad de obispo de Ras y Prizren, dio testimonio de los sufrimientos del pueblo serbio de Kosovo y de Metoquia en las Naciones Unidas, ante numerosos hombres de Estado.No descuidó sin embargo su trabajo de investigador. Publica una monografía sobre el monasterio de Devic. Devic, monasterio de Sant Joanikije (1989-1997) En el periódico Glasnik Srpske pravoslavne crkve, publica desde 1972 estudios litúrgicos bajo la forma de pregunta/respuesta, que dieron origen a la obra Para  hacer más claras las cuestiones de nuestra fe, en 2 volúmenes (1998). Presentó la edición completa de Srbljak (Vidas y oficios de los santos serbios), editado en 1986 por el Sínodo de la Iglesia ortodoxa serbia. Siguió la edición de Hristianskije prazniki, (“Las fiestas cristianas”) del gran liturgista ruso Skabalanovich. Es el autor de numerosas ediciones litúrgicas editadas por el Santo Síno de la Iglesia ortodoxa serbia.
El patriarca Pavel ha sido durante muchos años el presidente de la comisión del Santo Sínodo para la traducción de las Santas Escrituras del Nuevo Testamento, cuya primera traducción, oficialmente aprobada por la Iglesia, fué publicada en 1984. y la edición corregida de esta traducción, en 1990. También era el presidente de la comisión litúrgica del Santo Sínodo que ha preparado e impreso el libro de los oficios en lengua serbia. Desde que es patriarca, diversas eparquias han sido fundadas o restauradas. El Seminario de Cetinje fué restaurado en 1992. La Academia espiritual de Sant Basilio de Ostrog ha sido abierta en 1994 en Srbinje (Foca) Es también el caso del Seminario de Kragujevac en 1997, como sección del Seminario de Sant Sava de Belgrado. En vida suya, en 1993 fué fundada la Academia de la Iglesia serbia para el arte y la conservación, subdivida en varias secciones (escritura de iconos, frescos, conservación). En 2002 fue restablecido la enseñanza del catecismo en las escuelas, y la Facultad de teología fue reintegrada a la Universidad de Belgrado, de la que había sido excluida por el poder comunista en 1952. Teniendo en cuenta los méritos del patriarca Pavel en el dominio de la investigación teológica, la Facultad de Teología de la Iglesia ortodoxa serbia de Belgrado le atribuyó en 1998 el título de doctor honoris causa en teología. Las édiciones l’Âge d’homme han publicado en francés una selección de sus artículos titulado : Dieu voit tout – l’Eglise orthodoxe face au conflit yougoslave.

Fue entronizado patriarca en 1990, sucediendo al patriarca German como  jefe espiritual de la Iglesia ortodoxa serbia Por su vida y sus predicaciones, ha sido muy amado y respetado por el pueblo cristiano.

¡Memoria eterna!

Fuente: www.orthodoxie.com y SOP

MENSAJE DE PASCUA DEL PATRIARCA PAVLE – ABRIL 2009

“Diguamos “Hermanos” a los que nos odian. Perdonémoslo  todo a causa de la Resurrección”  (Estíchera de Pascua)

Queridos hermanos y hermanas, en esto días de primavera, celebramos con inmutable alegría la fiesta más grande la Iglesia de Dios, la Resurrección de Cristo Salvador. Cada año en esta época, cuando una fuerza de vida misteriosa despierta la naturaleza dormida, una vida más luminosa, santa y alegre se despierta también en nosotros. Hoy afluyen pensamientos elevados, aparecen sentimientos sublimes y nuestro espíritu es invadido por reflexiones espirituales que sobrepasan nuestro horizonte habitual. Con el Señor Resucitado, nos elevamos hacia una vida más alta y substancial. Nuestro corazón se ilumina por el estallido triunfante de la vida eterna que nos ha sido ofrecida por nuestro Redentor y Salvador resucitado. De la misma manera que en el Génesis misterios, el Verbo de Dios ha hecho nacer el mundo y le ha insuflado vida, también el poder divido ha hecho resucitar de los muertos al Hijo de Dios, Jesucristo. Este gran acontecimiento es misterioso como la creación del mundo, prodigioso y sublime como el verdadero canto de alegría que ha estallado por encima de toda la creación divina.

Nos separan muchos siglos de la clara aurora de Jerusalén donde las santas mujeres vieron la tumba vacía. Habían venido para ungir con perfumes el cuerpo de su Maestro, bañarlo con sus lágrimas y calentar la fría lápida mortuoria con su amor, su fidelidad y su apego. Ellas estaban también al lado de la Cruz del Salvador Crucificado en la hora en que todos lo habían abandonado, excepción hecha de su Madre y de un discípulo. Incluso siguiendo de lejos los últimos momentos del más gran Maestro, no lo habían olvidado  en la hora de su muerte. Por ello han sido juzgadas dignas de ser las primeras en testimoniar y en difundir la nueva de la Resurrección, las primeras en expresar la alegría de la vida nueva en el Señor Resucitado. Continúan resonando hoy en nuestras orejas las dulces reprimendas que el ángel de Dios les hizo, sentado sobre la piedra sepulcral: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?
No está aquí, ha resucitado. (Lucas 24, 5-6)  Estas mujeres atemorizadas han sido las primeras, en aquel jardín donde se encontraba la tumba, en conocer un contacto alegre con el Señor Resucitado. Él les dijo que se volvieran a Galilea para informar a los discípulos y transmitirles la alegre nueva de que les volvería a encontrar (Mc 16, 7).
Queridos hijos de Dios, nuestra alegría pascual de hoy se deriva de este encuentro con el Señor Resucitado, que ha resucitado por nosotros y ha insuflado la alegría de la vida nueva entre todos sus discípulos  y todos los que profesan su enseñanza divina.
Siglos nos separan igualmente del crepúsculo de una jornada en Jerusalén donde el Señor Resucitado se apareció a sus discípulos, Cleofás y otro. Asustados, se apresuraban a llegar a Emaús, para ponerse a resguardo de los israelitas. Aunque menos valientes que las santas mujeres mirróforas, fueron juzgados dignos de reencontrar al Señor Resucitado. Él les disimuló su apariencia precedente, de tal suerte que no le reconocieron. Pero después de que hubieran hablado de lo que acababa de pasar en Jerusalén y que Él hubiera partido el pan, los dejó; entonces  se dijeron el uno al otro que “¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros?”  (Lc 24, 13-32) , cuando les hablaba en el camino.
Ese mismo fuego sagrado que quemaba en el corazón de los dos discípulos de Cristo yendo hacia Emaús, quema también hoy  en nosotros cuando celebramos esta Fiesta por encima de las fiestas y conocemos este encuentro espiritual con el Vencedor invisible de la muerte. Este mismo fuego sagrado no ha cesado de calentar la Iglesia de Dios a lo largo de los siglos de su historia. El mismo Salvador nos ha dicho, además: “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra” (Lc 12, 49). Este fuego sagrado ha calentado a nuestros antepasados y ha iluminado su existencia en las prisiones sufridas en el curso de los siglos. Nuestros antepasados han vivido mucho tiempo sin techo, sin hogar, sin libertad, en una inseguridad total, privados de domicilio y de bienes, a semejanza de numerosas personas que son expulsadas en nuestros días de sus hogares, pero que siempre han conservado su fe en el Cristo Resucitado, fe en la victoria de la justicia y de la verdad, fe en la Resurrección.

Largos siglos nos separan también de la primera tarde Pascua, cuando el Señor Resucitado ha aparecido por primera vez a sus discípulos asustados y desesperados, saludándolos con estas palabras de ánimo: “La paz con vosotros” (Jn 20,19).

En un instante les llevó la paz, resucitó su fe en Él y en su misión divina. Si Él, el Hijo de Dios, no hubiera resucitado, la historia del cristianismo se hubiera acabado con sus últimas palabras sobre la Cruz: “Todo está cumplido” (Jn 19, 30). Pero Cristo resucitó y en nombre de esta verdad sus discípulos ofrecieron alegremente la vida por Él. Portadora de esta gran verdad, su Iglesia inició una campaña victoriosa a través del mundo, para vencer sin efusión de sangre a sus innombrables adversarios, armados hasta los dientes.
“¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? (Lc 24, 5), hizo notar el ángel de Dios a las mujeres mirróforas inclinadas sobre el santo sepulcro en búsqueda de la verdad y de la Vida eterna. En nuestros días, millones de hombres empobrecidos espiritualmente y moralmente destrozados, deslumbrados por el resplandor de las cosas efímeras, viven en este mundo como en frío del sepulcro.  ¿No se transforma el mundo en un centro de producción y de comercialización del esplendor artificial y de los valores efímeros? ¿No se dice hoy en día que, hasta en ausencia de cielo, el hombre puede circular libremente por la tierra? Como si el hombre contemporáneo se hubiera alzado hasta la cima de la torre de Babilonia, confiando plenamente en su saber, pero con frecuencia mezquino, egoísta, agresivo y lleno de inclinaciones perversas que amenazan su torre y su supervivencia. Hace temer que nuestra civilización se acuerde demasiado tarde de las palabras de Cristo: “Separados de mí no podéis hacer nada.” (Jn 15, 5).
Nuestro Salvador se hizo hombre para elevarnos hasta Él. Aceptó ser crucificado sobre la Cruz para rescatar los pecados del género humano. Resucitó de los muertos para hacernos el don de la Vida eterna. Ha hecho de la muerte un momento particular de la vida, la vida que nunca se detiene. Cuando Pilatos iba a juzgar al Salvador, no tenía ni la fuerza espiritual ni la altura de espíritu para reconocer en Él al Hijo de Dios. A pesar de todo, sus ojos no podían dejar de notar la belleza del rostro humano del Salvador torturado. “Aquí tenéis al hombre” (Jn 19, 5) anunció Pilatos ante los acusadores de Jesús. Se esforzaba por ejercer una cierta influencia sobre las conciencias endurecidas de los que querían condenar a muerte a Cristo. Pensaba que el esplendor humano de su Persona podría conmover a algunos.
Roguemos al Señor Resucitado para que resucite en nosotros la figura de la naturaleza humana original que hoy es sesgada, enmascarada y desfigurada por innombrables vicios. Roguemos para que en nosotros todos reconozcan a un hombre iluminado por su Vida eterna, sea rico o pobre, o sea su posición social grande o pequeña. Nuestra época actual está enfrentada a una crisis material, pero la crisis moral es aún  más visible. Nos alegraremos si alguien, mirando a cualquiera de nosotros, sea capaz de decir:  “Aquí tenéis al hombre” de manera que cada persona, amigo o enemigo, juez o procurador, pueda reconocer en cada uno de nosotros un hombre auténtico y verdadero. Hermanos y hermanas, no es necesario preservar la dignidad de hombres, que  el Hijo de Dios ha elevado tan alto por su Resurrección. Guardemos la fe en el Señor Resucitado, así como el amor a nuestro prójimo, la verdad y la justicia; guardemos la fe en el bien que los hombres buscan a pesar de todo, pero que nadie puede realizar sin la ayuda del Señor Resucitado y supliquémosle, como los discípulos del camino de Emaús, que permanezca con nosotros; para que nos alegremos gracias a Él, para que encontremos la fuerza cerca de Él, que nos elevemos espiritualmente y para que las aguas turbias de nuestro tiempo no nos atrapen y se nos lleven.
Dirigiendo este mensaje a todos nuestros hermanos y hermanas, tenemos presentes muy especialmente   a los fieles de Kosovo y Metoquia, así como nuestros fieles a través del mundo, en todos los continentes donde los ortodoxos serbios y todos los cristianos ortodoxos celebran hoy la Resurrección de Cristo. Vuestro Patriarca y todos los obispos de la Iglesia serbia os saludan con el saludo de la alegría y de la vida nueva:

¡CRISTO HA RESUCITADO! ¡EN VERDAD HA RESUCITADO!

En Belgrado, Pascua 2009
Patriarca Pavel y todos los obispos ortodoxos serbios.

FIRMA DE LOS CONVENIOS PLURIANUALES DE LA GENERALITAT DE CATALUÑA CON LAS CONFESIONES RELIGIOSAS

El jueves 19 de Febrero se firmó el acuerdo de ayuda financiera, con 4 años de vigencia, con los representates de ocho confesiones religiosas, en el palacio de la Generalitat de Cataluña.
En la presentación del Acuerdo, la directora general de Asuntos Religiosos, Montserrat Coll, defendió la autofinanciación de las religiones, pero también la existencia de ayudas públicas para “financiar proyectos como la asiténcia hospitalaria y penitenciaria.”

El vicepresidente del Gobierno de la Generalitar, el sr. Carod-Rovira habló de una laicidad a la catalana, basada en la neutralidad del gobierno en el hecho religioso y en el reconocimiento de las aportaciones que hacen las religiones a la cohesión social y a la cultura catalana.

El p. Joan destacó el trabajo de acogida que las comunidades ortodoxas siempre han realizado desde hace décadas, a las personas venidas sobre todo de los paises del este de Europa y que esta cuestión es una de las respuestas sobre el sentido que tuvo en su momento abrir una Iglesia ortodoxa en Barcelona.