Semana de oración por la unión de los cristianos 2018

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIÓN DE LOS CRISTIANOS 2018

 “No ya como un esclavo, sino como un hermano estimado” 

Luc 10,25-37 La parábola del buen Samaritano”

Acabamos de oír la parábola del Samaritano, que es muy conocida por todos y que tiene la virtud de contener y resumir,  explicado en una forma simple, los fundamentos de la vida del cristiano.IMG-20180120-WA0063
Jesús, en la conversación con el legista, hace que este exponga los dos mandamientos principales de la Ley y también del Evangelio.
El primer mandamiento es que tenemos que amar a Dios con todo nuestro corazón, nuestra mente, nuestra fuerza, con todo nuestro ser. Amar a Dios significa que tenemos que llegar a vivir, y a ser realmente de tal manera, que Dios se pueda alegrar en nosotros: que no  llegara a haber nada en nosotros, en nuestras vidas que fuera ajeno a Él, que todo en nosotros estuviera orientado a Él.
Y el segundo mandamiento, el de amar al prójimo como nosotros mismos; este mandamiento, que el legista no entendía, es el mandamiento que tiene que ser nuestro caballo de batalla de cada día, de todos los días de nuestra vida, y que es dónde tenemos que verificar nuestro amor por Dios; a través del servicio y del amor al prójimo podemos llegar al amor pleno a Dios.
Con frecuencia, nos podemos sentir buenos cristianos por el hecho de sentir en nuestro corazón una calidez, un sentimiento de que amamos a Dios, pero esto no es suficiente. La prueba de que amamos a Dios es compartir con Él el amor que tiene por cada una de sus criaturas, de nuestros vecinos, y por el mundo entero.
Y aquí es vital entender y precisar quién es realmente nuestro prójimo. Y diría, en palabras del padre Lev Gillet, que: “mi prójimo no es exclusivamente aquel que la sangre, el territorio o la creencia hace cercano a mí; mi prójimo es, en cada momento, aquel a quien Dios me acerca poniéndolo en mi camino; mi prójimo es aquel a quien me hago cercano sirviéndolo, incluso si es un extranjero o un enemigo. Depende en gran parte de mí mismo que tal hombre sea o no mi prójimo. Y puedo esforzarme a actuar de manera tal que todo hombre se convierta en mi prójimo”.
Tenemos, siguiendo todavía al padre Lev, que intentar adquirir lo que denomina “la mentalidad de Cristo”, es decir, intentar pensar, ver como lo haría Cristo, ante cualquier situación en que nos encontramos respecto a una persona determinada o una situación. En muchas ocasiones esta visión muy diferente de la nuestra, que tendemos a ver las cosas desde ras del suelo, y con muy poco amor.
icon-good-samaritanOtro aspecto de esta parábola es que el Buen Samaritano es en realidad, y en última instancia, el Cristo: porque Él también ha sido considerado por sus coetáneos cómo alguien a quién rechazar, apartar y sobre todo porque Él será siempre el que se incline amorosamente sobre nosotros, que derrame sobre nuestras heridas el alcohol que quema, que purifica, que cauteriza y enseguida derrame el aceite santo, que cura, que alivia. Este derramamiento de aceite, imagen de la gracia de Dios que cura, lo tenemos que pedir a Dios:
Que Dios derrame sobre nosotros su ternura, que derrame su caridad, su gracia, esta fuerza dulce que hace que nos podamos volver a levantar en nuestras caídas y que seamos capaces de seguir el camino que Cristo mismo ha hecho primero: el de dar su vida por los otros, que seamos capaces de reconocer la Verdad absoluta, que es Cristo mismo, a quien realmente se debe de todo honor, gloria y adoración por los siglos de los siglos. Amén.

Fiesta de la Teofanía. Bendición de las aguas. Puerto de la Cruz

IMG-20180120-WA0024El Hieromonje Miquel celebró en la Parroquia de la “Presentación de la Madre de Dios en el Templo”, en Puerto de la Cruz, la Gran Bendición de las aguas.  Los fieles pudieron llevarse a sus casas el agua bendecida.

Después, marcharon a un lugar llamado “Madre de Agua” que está en un entorno impresionante, donde el agua de un manantial surge de la cavidad de la misma roca. Este lugar se halla a un cuarto de hora en coche, desde Puerto de la Cruz. IMG-20180120 2-WA0040Para llegar,  hay unos barrancos profundos que van a parar al mar y se desciende por la montaña unos diez minutos. Y allí,  el Hieromonje Miquel bendijo las aguas, seguido de los fieles de la parroquia.

Fiesta de la Teofanía. Bendición de las aguas. Alicante

En la parroquia de San Andrés y San Nicolás, cuando llega la Fiesta de la Teofanía cada año, a la hora de Maitines tiene lugar la Gran Bendición de las Aguas. Después de la Divina Liturgia, desde hace once años, el Rev. P. Nicolás, junto a los feligreses  descienden a la playIMG-20180106-WA0024 (2)a “del Postiguet” y allí bendicen las aguas del mar. El P. Nicolás se adentra en el agua y a la tercera vez que introduce la cruz,  la arroja dentro del agua. Los jóvenes se lanzan al mar para buscarla. El joven que la encuentra debe guardarla en su casa, hasta el año siguiente.  La cruz está hecha de madera y sujetada detrás con un corcho para que no pueda perderse. A parte de los feligreses que acuden a esta bendición, otras personas se acercan a la playa para ver el acontecimiento, desde hace tiempo.

Una noticia local de la ciudad de Alicante: según las estadísticas de la Cruz Roja, se ha observado que desde que se bendicen las aguas, no se ha registrado ningún incidente de ahogamiento.  Esto ha sido dicho personalmente al P. Nicolás para que las sigan bendiciendo, como cada año.

Tradición popular de los Reyes Magos

Noche 5 Enero (Nuevo calendario)
En todas las ciudades de España la costumbre de los regalos de Navidad, para los niños,  los traen los ReREIS GALICIAyes Magos de Oriente, la noche del 5 de enero.
En algunas parroquias guardan esta costumbre y en la Parroquia de San
Juan Crisóstomo de la Coruña, la matushka Ángeles se encarga de repartir los juguetes de Sus Majestades. También en otras parroquias para este día se recogen juguetes para las obras sociales, dirigidos a los niños de familias necesitadas

Durante este período de Navidad, se lee en la Divina Liturgia el momentREIS MAGS DORMINTo en que Herodes, viéndose burlado por los Magos, que habían sido avisados por Dios en sueños,  de que volviesen por otro camino,  que no fuera el que conducía a Herodes, éste enfurecido mandó matar a todos los niños que había en Belén y los alrededores.
P. Joan, en su homilía habló de esta matanza de los Inocentes, con la reflexión de que el mal no soporta el bien, y antes de admitirlo es capaz de destruir i matar aquello que es bueno.

30 años en el Patriarcado de Serbia

2018

Hemos empezado el Nuevo Año civil. Pedimos bendiciones a nuestros sacerdotes. Y pedimos a Cristo, Dios nuestro, que los proteja para que sigan el camino evangélico y transmitan la Fe guardada y mantenida en la Iglesia Ortodoxa a través de los Santos Padres y Madres que nos han precedido y  que han dado su testimonio por su amor a Él, a través de los siglos. Proseguimos en el  camino y rezamos para que Cristo, Dios nuestro, por las oraciones de sus Santos nos ilumine y vivamos en Paz y Amor.  Que su Luz brille en todos los corazones que escuchan su Palabra y la guardan, para dar frutos de verdadera conversión y que brille allí donde hay tinieblas y sólo Él que descendió hasta los infiernos, puede llegar y vencer la propia obscuridad y muerte.

La Iglesia Ortodoxa Española, está  inscrita en el  Registro del Ministerio de Justícia, de Madrid, desde el año  de su nacimiento que fue el 1972. No será hasta  el 14 de febrero de 1988, 16 años después, que fue acogida por el Patriarcado de Serbia. Este año se cumplen 30 años de filiación.

El Documento de Acogida, escrito en inglés, dice así:

        Lavrentije, Obispo Ortodoxo ddave Serbia
                     para Europa Occidental

Después de un estudio atento, yo acepto la Comunidad Ortodoxa Española de la Madre de Dios, en Barcelona, y con la gracia de Dios la ubico bajo mi omofor y en la jurisdicción espiritual de la Diócesis Ortodoxa Serbia para Europa Occidental, rezando para que la Comunidad Ortodoxa de la Madre de Dios pueda extender su misión mucho más allá de los límites actuales.

Fecha: San Trifón, mártir
           14.02.1988                 BISHOP LAVRENTIJE                                                                           
Durante todo este tiempo, además de las ya existentes desde el principio de su fundación,  han ido surgiendo otras parroquias. En la actualidad existen diecisiete parroquias que están esparcidas por toda la Península Ibérica, además  de contar con una en Lisboa y otra en  Occitania: En las provincias de Barcelona (1), Girona (5), en Alacant (2), Mallorca (1), en Vizcaya (1), Galicia (2), Islas Canarias (2), Madrid (1) Lisboa (1), Occitania (1).

En las proximidades de la Fiesta de Santa Eulalia de Barcelona, mártir (s. IV), iniciaremos, con la bendición de Monseñor Luka, unos actos que, a lo largo del año se irán desarrollando. El primer acto se iniciará con un Concierto,  a cargo  del Coro San Simeón, de la Catedral San Sava de París.

Celebración de la Navidad. Tradición en Serbia.

Con estas imágenes queremos mostrar una tradición muy  popular en Navidad que se viene haciendo desde muy antiguo en algunas partes de Serbia y Montenegro.

Desde hace mIMG-20180106-WA0015ucho tiempo,  cuando llega el día antes de la Navidad, por la mañana, el hombre de la casa va a buscar  el “badnjak” (una rama del árbol de roble  del bosque) que se trae a la casa al anochecer. Antiguamente,  siempre se iba al bosque a buscarlo, ahora normalmente, en las grandes ciudades se compra, en los mercados navideños, sino el árbol, sí unas ramas con hojas secas. Esta rama, que se ha de quemar en la chimenea durante la Nochebuena, representa por un lado la tradición pagana eslava en la que el roble es el árbol sagrado y, por otra parte, los tallos con los que José hizo fuego para calentar al niño Jesús.

IMG-20180105-WA0010También es costumbre decorar la Iglesia con las hojas secas del árbol, como lo muestran las fotos que corresponden a la iglesia de Puerto de la Cruz en Tenerife.

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Las hojas secas del roble son quemadas en la Iglesia. Así lo demuestra la foto de la comunidad de los Santos Apóstoles, en Madrid.  donde P. Marko celebró la Navidad.

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El Arcipreste Joan celebrando la Navidad en la Parroquia de San Mateo, en Bilbao.

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Las Parroquias que dependen del Patriarcado de Serbia, en España y Portugal  con su obispo Monseñor Luka, celebran la Navidad, o bien, en el nuevo, como en el viejo calendario. Monseñor Luka desde siempre ha respetado, esta decisión plural, según el buen criterio de los rectores de cada parroquia, en función de sus feligreses. Donde todos sin excepción, claman: ¡Cristo ha nacido! En verdad, ha nacido! Hristos se rodi! Vaistinu se rodi!

Mensaje de Navidad 2017 del Patriarca Irineo

LA PAZ DE DIOS – CRISTO HA NACIDO

De suerte que el que espatriarche_irenee-retallada de Cristo, se ha hecho criatura nueva, y el hombre viejo pasó, se ha hecho nuevo (2Co 5,17)

Queridos hermanos y hermanas,
La institución del nuevo y eterno Testamento de Dios y hombre se ha cumplido precisamente en este día, después de la primera Navidad de la historia. Porque es en este día, hijos espirituales bien amados, que el Dios pre-eterno ha cumplido una obra más grande que la creación del universo i que Él ha realizado la promesa hecha a nuestros primeros antepasados, una promesa que los profetas habían profetizado desde tiempos inmemoriales, y que la Purísima, bendecida y siempre Virgen María ha acogido con serenidad. Dios el Verbo se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros (Juan 1,14). El Hijo del Padre celestial ha llegado a ser contemporáneo del género humano, a fin que el hombre llegue a ser co-eterno de Dios. El Señor Todopoderoso se ha despojado tomando la condición de esclavo (Ph 2,7) y llega ser físicamente parecido a nosotros, a fin de hacernos parecidos a imagen de Su gloria. Es por esto que el muy sabio apóstol Pablo clamó extasiado: ¡O abismo de riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! Que Sus decretos son insondables y Sus vías incomprensibles (Rm. 11,33).
En aquellos tiempos, un himno maravilloso e inspirado fue entonado por la corte numerosa del ejército celeste: “Gloria a Dios en les alturas y paz en la tierra a los hombres en que Él se complace! (Luc.2,14), mientras que en el cielo una estrella indicaba Betlehem, ciudad natal del profeta y Rey David, y la “Casa de pan” en que apareció en verdad el Pan vivo descendido del cielo. En la calma de la luz espiritual de esta noche de Navidad, el rostro humano del Hijo pre eterno y único fue acogido por las miradas de los pastores (Lucas 2,4-15).
Como este misterio majestuoso de la piedad – la aparición del Hijo de Dios en la carne – era inconcebible por los ángeles y los hombres, el plan pre eterno del amor divino que lo llena todo, empieza a revelarse en el santo silencio de la gruta de Betlehem, lleno de una calma absoluta y de una bondad indecible. I, en verdad, aproximándose piadosamente de la ciudad de David, a los lados de los coros celestiales de los santos, nuestros ojos espirituales ven que en Aquel que por todo ha sido creado en los cielos y en la tierra, habita corporalmente toda la plenitud de la Divinidad (Col 2,9). Esta verdad revelada por Dios es predicada innumerables veces en nuestra santa Iglesia, diciendo que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, el Hijo de Dios ha descendido de los cielos ha tomado carne del Espíritu Santo y de la Virgen María, y se ha hecho hombre. La salvación evocada en el Símbolo de la Fe, queridos hermanos y hermanas, va más allá de toda esperanza humana. Dios no ha tomado carne con el fin de mostrar Su gloria y Su majestad, ni de aparecer, en medio de los ejércitos celestes, en este mundo como su maestro. El Salvador se ha dignado tomar carne del Espíritu Santo y dnativity-icon-4e la Virgen María, con el fin de que el hombre, bajo la fuerza bienhechora del Espíritu Santo, el bautismo, la participación a la Santa Liturgia y a la vida en Cristo, sea regenerada y llegue a ser un dios por la gracia, un hermano por la carne de Dios-hombre. Es el que El mismo nos ha permitido gracias al nacimiento verdadero a la vida eterna que nos de la santa comunión, la santa unción de los aceites y toda la vida en los santos misterios que culmina en la Santa Liturgia, en medio de nuestros esfuerzos para adquirir las santas virtudes evangélicas. Al iniciar a pertenecer verdaderamente a la comunidad de los hijos de Dios, en la Iglesia, participamos con gratitud a la vida divina de Cristo y estamos en el camino de salvación que en él se encuentra.
En la luz resplandeciente y el gozo maravilloso de Navidad, nuestra vieja sabiduría popular hace nacer esta máxima: Dios, concede-nos la salud y la alegría en nuestro hogar, que los niños nazcan en buena salud, que el trigo y la viña prosperen, que nuestros bienes crezcan en los campos, los rediles y las porquerizas! En verdad, esta vieja sabiduría popular es profunda y de gran alcance…
Después de desear a todos gran prosperidad, el Patriarca prosigue: En estos santos días de Navidad, oramos con fervor para todos nuestros hermanos y hermanas en la fe, para nuestra patria y en la diáspora, deseando que el Niño divino Jesús-Cristo encienda en sus corazones y sus hogares, la alegría pacífica de la luz de Betlehem, que ilumina hoy el cielo y la tierra. Nosotros invitamos, muy particularmente a todos los fieles en esta noche pacífica, a ser, con corazón y alma, al lado del pueblo ortodoxo serbio sufriente que guarda y protege cada parcela de la tierra santa del Kosovo y de la Metoquia, que nos ha sido, no olvidemos, dado por el Señor como una promesa eterna. Épocas revueltas se han producido y ocurrido. Durante todo este tiempo, nuestros antepasados han sostenido indeleblemente en sus corazones, el patriarcado de Pec, Gracanica, la Madre de dios de Ljevisa, Bajska, Decani, los Santos Arcángeles, y miles de otros santuarios en Kosovo y Metoquia. Sabían y se acordaban que habían caminado por el suelo de esta tierra santa en el lejano siglo VII y antes, como se menciona en las crónicas bizantinas. Sabían que habían dejado inscripciones en cerámicas del s. IX, que habían abierto las primeras escuelas cerca de los monasterios, escrito libros, pintado frescos e iconos, construido iglesias, abierto los primeros hospitales, escrito libros en eslavo… Sabían que el gran zupan de Raska, Vukan, había defendido la ciudad en el siglo XI. Sabían que eran los soberanos surgidos de los linajes de Nemanjic, Lzarevic, Brankovic, Petrovic, Obrenovic y Karadjordjevic, quienes habían construido santuarios a lo Milutinstlargo de las ciudades serbias. Todo ello, hermanos y hermanas, nuestros antepasados lo sabían. Nosotros, sus descendientes, lo sabemos también. Pero sabemos otra cosa. Sabemos que en el Kosovo y en Metoquia, nuestro pueblo sufriente se ha quedado a fin de confesar, como mártires, su santa fe ortodoxa y llevar valientemente el testimonio de su identidad serbia. Lo sabemos, como ellos lo saben, y no olvidamos nada de todo ello, porque Kosovo y Metoquia son nuestra Jerusalén, nuestra tierra santa. Y es por esto que podemos, con el salmista David, prometer rezando: “Si yo te olvido, Jerusalén, -si yo te olvido, Kosovo y Metoquia- que mi derecha se seque! (Salmo 136,5).
Nuestros hermanos en la fe, además, son confrontados a pruebas y no solamente los de Kosovo y Metoquia. Hoy en día, muy particularmente, el Niño divino Jesús-Cristo a nosotros, cristianos ortodoxos e hijos de la Iglesia, fortificados por Su gracia, y sin tener en cuenta la manera en que los otros se comportan a nuestra mirada, aquí mismo, a los alrededores o en todo lugar del mundo a comportarnos hacia todos según el mandamiento der Dios, como hermanos y amigos, cuáles sean su fe o su nacionalidad, sabiendo que Dios nos pide que lo que hagamos con los otros sea con amor, y no lo que los otros puedan hacernos. Hoy, cuando la Madre de Dios ha dado a luz al Dios pre eterno, nosotros rezamos para todos los hombres, en particular por los jóvenes, torturados por los vicios terribles de la narcomanía, alcoholismo, libertinaje, pereza, cólera, amor al dinero, orgullo, deseo con exceso, insensibilidad y de todos los otros vicios que, todo prometiendo una alegría aparente, rebajan de hecho la dignidad humana, haciéndola esclava.
Rezamos al Señor de los ejércitos celestes que les permita conocer la verdad y de reconocer el rostro de Dios en ellos mismos, de enderezarse valientemente y de rechazar las cadenas de una elección errónea. El Señor Jesús-Cristo ha dicho: … Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres… Cualquiera que cometa el pecado es esclavo (Joan 8, 32; 34). Somos libres en la plena aceptación del término, cuando seguimos el camino de una vida virtuosa que toma su fuente en la comunidad creadora de amor con Dios. Al revés, el mal uso de los dones de Dios y del potencial que es el nuestro, como la elección de un modo de vida errónea, debilita y destruye nuestra libertad, degradando nuestra personalidad, causando un sentimiento de vacío y absurdo para finalizar llevando a una esclavitud del espíritu. La libertad, queridos hijos espirituales, es la libertad por el Cristo, por el otro, por la vida y la salud. La libertad para la eternidad, una tal libertad, sólo Dios puede dárnosla porque Él es precisamente, la Libertad, el coraje y la fuerza. Sólo una libertad que implica la escucha de la voluntad de Dios y la moderación en la mirada a nuestro prójimo y a la naturaleza creada, permite dominar los conflictos terribles y previamente desconocidos, en el seno de nuestro pueblo, surgiendo entre conyugues, padres e hijos, parientes próximos y alejados, que a menudo escuchamos, desgraciadamente, hablar demasiado de ello.
La dulce Nueva de la Navidad de Cristo, hoy es anunciada en un mundo en que resuena el ruido de las armas, donde las agresiones se producen a la vista de los individuos y de los pueblos, donde reinan la ilegalidad y la injusticia social, en que los niños inocentes son víctimas de los conflictos guerreros, de toda clase de abuso y de hambres, en un mundo sobre el cual pesa la amenaza nuclear. Preocupados, pero sin perder la esperanza, rezamos al Niño divino de Betlehem que ilumine las tinieblas y de volver hacia el bien a los que tienen el comando de las palancas del poder en sus manos. ¡No tengamos miedo! En lugar de éxitos y temores terrestres, recemos por la paz de Dios llene hoy nuestros corazones! Esta paz no es sinónimo de pasividad y de indiferencia, sino que representa una fuerza dinámica creadora y por encima de todo, incesantemente activa delante del poder de transfigurar y de aportar la salvación no solamente a nosotros, sino también a los hombres que nos rodean. La experiencia bendecida de San Serafín de Sarov lo testimonia: “Adquiere el don de la paz y entonces miles de tu alrededor serán salvados”.
Dios que es con nosotros –el Emmanuel- representa precisamente esta Paz que da acceso a la paz celeste. Una tal paz no puede ciertamente identificarse con las tentativas pasadas, actuales y futuras, de realizar un estado de paz en esta tierra, que no se asientan en el centro del Dios Trinitario. La paz de Cristo es única, porque ella está fundamentada en el amor indecible e incomprensible del Padre celeste, Que ha amado tanto al mundo que nos ha dado Su Hijo, el Único Engendrado, a fin que cualquiera que cree en Él no se pierde, sino que tiene la vida eterna (Joan 3,16). El Dios-hombre, el Señor Jesús-Cristo ha nacido de la Virgen María, a fin de morir en la Cruz, resucitando a los muertos, dando la paz y la beatitud de la vida eterna a todas las criaturas. La realidad del don de esta paz que triunfa del pecado y de la muerte, la vivimos, queridos hijos espirituales, no solamente hoy, día de la fiesta de la Navidad de Cristo, sino cada vez que nos juntamos en nuestras santas iglesias durante la Santa Liturgia y cuando comulgamos en el Cristo Viviente.
Al celebrar nuestra fiesta hoy, rezamos para que nuestros corazones lleguen a ser como la cueva de Betlehem donde nace el Cristo, Hijo de Dios, y que nosotros, guiados por la luz de la estrella de Betlehem, iluminados por la sabiduría de los magos venidos de Oriente, inspirados por el Espíritu Santo, que ha tocado la Madre de las madres y pacificado las inquietudes del justo José, nosotros clamamos a los cuatro lados del universo, proclamando la venida de Aquel que nos salva: La paz de Dios – Cribisbe Lukasto ha nacido! En verdad, ha nacido!

Patriarcado de Serbia, Belgrado – Navidad 2017-
El patriarca serbio Irineo, con todos los obispos de la Iglesia ortodoxa serbia y Monseñor Luka, obispo de Europa occidental.

Fuente: Orthodoxie.com

Mensaje de Pascua del patriar Irenei, 2017

resurreccioCristo ha resucitado !
Cristo ha resucitado de los muertos,
por la muerte ha vencido a la muerte,
y a los que están en las tumbas
les ha dado la vida
(Tropario de Pascua)

Queridos hermanos y hermanas,
Pascua es la fiesta cristiana más grande, fiesta de la fe, de la vida y de todas las bendiciones divinas. Toda nuestra fe está en Pacua, y Pascua en nuestra fe. Por ello, el apóstol Pablo, el educador del pueblo, a quién se le puede llamar claramente como el más gran predicador de la Resurrección, tanto de Cristo como de la nuestra, afirma categóricamente: “Y si Cristo no resucitó, vana es vuestra fe”  antes de añadir: “Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron.” (1 Cor, 15, 17-20). La fe en la Resurrección de Cristo constituye la esencia de la predicación y de las enseñanzas cristianas, el fundamento de la Iglesia, de su liturgia y su teología.
La resurrección es el tema central de las Santas Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Recubre dos concepciones estrechamente ligadas entre ellas: la resurrección general de los muertos al final de la historia humana (Isaías 26, 19) y la Resurrección de Cristo anunciada por los profetas vetero-testamentarios (Salmo 15,15) y establecida en las predicaciones de los santos apóstoles (Hechos, 2, 23-24).

Irenei, Pascua 2014_Beograd, patrijarh srpski Irinej, Uskrsnji pozdrav Hristos Vaskrse

El Antiguo Testamento nos habla en numerosos lugares, con sus palabras y sus imágenes, de la resurrección. El profeta David lo testimonia en sus salmos (Sal, 15,9; 16, 15). Job, que ha sufrido tanto, grita dirigiéndose a Dios, teniendo fe en la resurrección: “Yo sé que mi Defensor está vivo… veré a Dios… yo mismo le veré, mis ojos le mirarán, no ningún otro.” (Job, 19, 25-27). El profeta Jonás es el prototipo de la Resurrección en tres días de Cristo (Mt 12, 40). La visión más célebre de la resurrección de los muertos en el Antiguo Testamento se encuentra en el libro del probeta Ezequiel: inspirado por el Espíritu de Dios, ve revivir las osamentas secas, que recuperan en seguida su cuerpo de hombre (Ez, 37, 1-10). Esta visión ha impregnado el corazón de todos los fieles hebreos del Antiguo Testamento; era inseparable de la fe en la venida del Mesías y de su Resurrección (Is 53, 10).
El Nuevo Testamento, por su lado está inmerso todo él en el misterio de la Cruz y de la Resurrección de Cristo. Esto nos es confirmado por los santos evangelistas en su conmovedor relato de los episodios últimos de la vida de Cristo que sucedieron en Jerusalén: su comparecencia en el tribunal ante Pilato, su crucifixión, su muerte en la cruz, pero también su gloriosa Resurrección (Mt 27-28; Lc 23-24). Las primeras en ser dignas de convertirse en testimonios de la Resurrección de Cristo fueron las mujeres mirróforas (Mc 16, 1-2), después los santos apóstoles y la plenitud de la Iglesia primitiva. Se les unieron los mártires paleo-cristianos, después todos los mártires y neo-mártires ulteriores, testigos verídicos de la Resurrección de Cristo, así como los Padres de la Iglesia que, por sus santos concilios, el Símbolo de la fe de Niceo-Constantinopla y por toda su enseñanza dogmática, nos han dejado la fe en la resurrección. La Iglesia es testigo que Cristo está con nosotros hasta el fin de los tiempos (Mt 28, 20). Lo testimonia particularmente en la santa liturgia, que se celebra en memoria de “la muerte y resurrección de Cristo”. En la santa liturgia, el Cristo Resucitados se nos ofrece a través de la santa comunión. ¡Por ello tenemos que ser los hijos de la Resurrección! ¡Vivamos en la Resurrección de Cristo y no dejemos que nada, según las palabras del santo apóstol Pablo, nos separe de su amor (Rom 8, 35)!
El gran starets ruso San  Serafín de Sarov tenía por costumbre, durante todo el año, el saludar a los peregrinos que venían a su monasterio, por estas palabras: “¡Cristo ha resucitado, mi alegría!”. Para poder alcanzar este estado espiritual, debemos, según las palabras del santo obispo Nicolás, “venerar en nuestra vida la Crucifixión de Cristo, no por hábito, sino como nuestra cruz, y sus llagas como nuestras propias llagas”.
Con el corazón lleno de tristeza y de dolor, tenemos que decir que el mundo actual no sigue el camino de la resurrección, sino más bien el de la muerte y de la desesperanza. Al decir esto, tenemos en mente que en Serbia, cada año muere el equivalente de una gran ciudad, porque la mortalidad es netamente superior a los nacimientos. Esta constatación es una fuente de llantos y lamentaciones, y también una señal para dar la alerta. Se tiene que hacer algo para que este camino hacia la muerte se detenga. Es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen (Mt 2, 18). El aborto, siempre y en todas partes, incluido nuestro pueblo, constituye un pecado mortal que grita hacia el cielo. ¡Cesemos de matar nuestros propios hijos en el seno de su madre! También ellos tienen derecho a la vida y a la resurrección. Nos preguntamos dónde están los valerosos “combatientes por los derechos humanos” para defender a los más débiles, que precisamente son los niños no nacidos aún que se encuentran todavía en el seno de su madre? Abandonemos, hermanos y hermanas, el país del pecado y de la muerte, como el Israel vétero-testamentario en la salida de Egipto, y Dios nos concederá todas las bendiciones espirituales para ser el pueblo del Dios Vivo.  ¡Que las alegres lágrimas de los recién nacidos venzan a los gritos impotentes de la muerte! ¡Que Serbia -y el mundo entero- se convierta de nuevo en una gran cuna! ¡Volvamos con fe en la vida, volvamos a la Resurrección! Queridos hermanos y hermanas, la santa Iglesia ortodoxa es nuestra Madre espiritual. Vela sobre sus hijos sin tener en cuenta los lugares donde viven; se extiende por todos lados, con sus hijos e hijas, para que todos juntos accedan a la Resurrección. Regocijémonos con aquellos que se regocijan y aflijámonos con los afligidos, llevándonos las cargas los unos a los otros, pues así cumpliremos con la ley de Cristo (Ga 6, 2). El santo starets Sofronio (Saharov) afirma que el respeto de los mandamientos de Dios destruye el hombre viejo en nosotros y resucita al nuevo, concebido a la imagen de Dios, nuestro Creador y Salvador. San Basilio el grande evoca, en el mismo espíritu, el poder transfigurador de la Cuaresma y dice que los ángeles de Dios inscriben los nombres de los que cumplen toda la Gran Cuaresma, pues al hacer esto, renuncian a todo lo que es terrestre y efímero, para acceder a lo eterno e imperecedero, es decir a la resurrección. Al seguir los mandamientos de Dios, expresamos y confirmamos nuestro amor por Cristo (Jn 14, 15), pero también hacia nuestro prójimo (Mt 22,40).

El mundo contemporáneo ha aceptado en gran medida una filosofía diferente, la del camino amplio que lleva a la perdición (Mt 7,13). Se intenta reemplazar las virtudes cristianas por un humanismo aparente y la espiritualidad mentirosa del Extremo Oriente. Todas las falsas religiones y para-religiones, filosofías y falsas filosofías, ideologías y mitologías modernas, son esclavas de la  muerte; condenan a los seres humanos a la muerte, en la medida en que creen que el hombre es un “ser destinado a la muerte”, no un ser destinado a la vida eterna; lo hacen en tanto que empujan a los hombres a la muerte y al suicidio, de manera instantánea ( en la guerra y en los arreglos de cuenta “pacificadores” y sangrientos) o prolongado (por una vida de libertinaje y de vicios, sobre todo en la esclavitud de la droga). Vivimos en una época en la que se intenta proclamar que el mal es el bien, que el bien es el mal, y que el pecado, según las palabras del santo starets Païsios el Athonita, es algo moderno y aceptable. En lugar de ejemplos de virtud y honestidad, se proponen a ídolos y a anti-héroes, la indisciplina con respecto a los padres y el rechazo de cualquier autoridad. La responsabilidad de la Iglesia es grande, como la de todas las instituciones educativas de este país, pues se tiene que ayudar a la juventud a encontrar el camino de una vida auténtica y de la resurrección. Enseñemos a los niños a ser parecido al joven del Evangelio que había pedido al Señor: “Qué debo hacer para obtener la vida eterna? Ese joven obtuvo la siguiente respuesta del Cristo: ¡Observa los mandamientos! (Mt 19, 16-17). ¡Esta es la via de la salvación, la de la resurrección!
Paternalemente, invitamos a todos lo que se han alejado por una razón u otra de la Iglesia, una, santa, católica y apóstolica, a volver bajo su égida. El pecado del cisma y la herejía es terrible. Según los santos Padres, ni la sangre de los mártires la puede lavar. ¡Perdonémonos los unos a los otros a causa de la Resurrección y volvamos a ser hermanos en el seno de la santa Iglesia, único barco portador de la salvación!

Con el saludo de Pascua, saludamos a todos nuestros hijos espirituales en la patria y en la diáspora, y rezamos al Señor Resucitado para que conceda a todos la alegría de la Resurrección. Saludamos particularmente a nuestro pueblo del Kosovo-Metoquia crucificado, parte inseparable de Serbia, donde los santuarios son los guardianes, no solo de la Ortodoxia serbia sino también del cristianismo en Europa. Kosovo ha sido y seguirá siendo nuestro, pues Dios, que no se encuentra en la fuerza sino en la justicia, es capaz de darnos lo que se nos intenta de arrancar por la fuerza.
Que con esta fiesta de Pascua, Serbia resucite, así como todo el pueblo serbio, como escriben nuestros poetas populares. ¡Que Dios conceda que los hombre que dirigen y mantienen el Estado, sean inspirados por el espíritu de la Resurrección y de la victoria del bien sobre el mal! ¡Que el Señor Resucitado, Vencedor de la muerte y Fuente de vida, conceda todos los bienes a este pueblo, es  decir a todo el género cristiano y ortodoxo, así como a todos los hombres de buena voluntad, para que, todos juntos, podemos tener un anticipo de la alegría de la vida a venir, la alegría de la resurrección y la vida eterna!
¡CRISTO HA RESUCITADO!
En el Patriarcado serbio, en Belgrado – Pascua 2017
El patriarca serbio, Ireneo y todos los obispos de la Iglesia ortodoxa serbia.