BELGRADO: ASAMBLEA PLENARIA DEL OBISPADO SERBIO.

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La Asamblea plenaria del obispado de la Iglesia ortodoxa serbia se ha desarrollado del 26 al 27 de mayo pasado, en la sede del Patriarcado, bajo la presidencia de su primado, el patriarca Ireneo 1º, indica un comunicado oficial difundido al término de la sesión.

La Asamblea ha examinado especialmente los proyectos de conmemoración del 1.700 aniversario del Edicto de Milán, tanto a nivel interortodoxo como a nivel interconfesional. Esta conmemoración tendrá lugar en el 2.013, en Nils, lugar de nacimiento de san Constantino. La asamblea también ha dirigido una carta al Patriarca ecuménico Bartolomé 1º, para animarlo a convocar en un plazo razonable el concilio pan ortodoxo, actualmente en fase de preparación., “en un espíritu de fidelidad completa a los concilios ecuménicos y a los antiguos concilios locales”.

Entre las decisiones prácticas, la asamblea ha procedido a la reorganización  y reestructuración de ciertas diócesis en Serbia, en Europa y en América latina, y ha provisto de titular varias sedes diocesanas, vacantes hasta ahora.

Ha procedido a la elección de los miembros del santo sínodo para un mandato de un año. Bajo la presidencia del patriarca Ireneo, el santo sínodo incluye cuatro obispos cuyas diócesis se encuentra en Serbia, los obispos Ireneo de Bačka, Juan de Šumadija y Joánico de Budim-Nikšić. Al margen de sus trabajos, los miembros del episcopado han tomado parte a diversas celebraciones litúrgicas solemnes, en la basílica de San Saba y en la antigua iglesia de San Marcos, en Belgrado, así como en la catedral San Nicolás, en Sremski-Karlovci, que acaba de ser totalmente restaurada.

La asamblea episcopal ha debatido sobre la vida institucional de la Iglesia serbia y de sus diversas diócesis. Ha iniciado una reflexión con vistas a la creación de nuevos obispados en Serbia. La diócesis de Nis, vacante desde la elección del patriarca Ireneo en enero del 2010, ha sido confiada a Juan de Dioclia, auxiliar del metropolita de Montenegro, mientras que el padre David Perović, profesor de la facultad de Teología de Belgrado, ha sido elegido obispo de la nueva diócesis de Kruševac. La idea de dividir el arzobispado de Belgrado en varias nuevas diócesis ha sido aplazada a una próxima sesión de la asamblea, aunque han sido elegidos dos nuevos auxiliares, el padre Jovan Čubrić y el padre André Ćilerdžić. La proposición de restablecer la diócesis de Raš (Sur de Serbia), que había sido suprimida durante el periodo otomano e integrada en la diócesis de Kosovo ha sido igualmente aplazada.

Por el contrario, se ha decidido abrir en Viena una diócesis para las parroquias serbias de Austria y Suiza, que dependían hasta ahora  de un obispo residente en Múnich (Alemania), y otra diócesis para las comunidades serbias de América latina (sede en Buenos Aires). Estas nuevas diócesis serán administradas, la primera por el obispo Ireneo de Bačka  y, la segunda, por el metropolita Amfilohije du Montenegro hasta la elección de sus obispos respectivos. En Bosnia Herzegovina, el obispo Gregorio de Zahum ha sido designado para ayudar al metropolita Nicolás de Sarajevo en su ministerio pastoral, a causa de su avanzada edad (83 años).

En el comunicado final, la asamblea plenaria del episcopado expresa “su  pesar y su protesta enérgica” ante “la intrusión anticanónica de ciertos obispos y clérigos provenientes de Rumanía en el territorio canónico de las dos diócesis sitas en Serbia oriental, sin la aprobación de los obispos dirigentes de la Iglesia ortodoxa serbia”.  “Si estos hechos anticanónicos y anti-fraternos no terminan”, los responsables de la Iglesia ortodoxa serbia “tomaran todas las medidas canónicas y jurídicas para poner fin y proteger así el orden canónico establecido y prevenir alteraciones en la unidad ortodoxa”, se lee a este propósito.

Igualmente, la asamblea ha lamentado que el gobierno de la ex-República yugoslava de Macedonia “continúe persiguiendo al arzobispo Juan de Ocrida y rehusando concederle  el reconocimiento legal al arzobispado de Ocrida, una Iglesia ortodoxa autónoma (en la jurisdicción del patriarcado serbio) que está en comunión completa con el conjunto de las Iglesias ortodoxas a través del mundo”. Se ha hecho patente también las “serias dificultades” que encuentran las diócesis de la Iglesia serbia en Montenegro a causa de los manejos del partido en el poder en este país que no aplica el principio de separación de la Iglesia y el Estado, reconocido sin embargo por la Constitución, y busca a presionar a la Iglesia de Montenegro por la vía de la independencia y de la secesión frente a la Iglesia serbia.

Siempre en el mismo comunicado, la asamblea plenaria del episcopado serbio se ha declarado inquieta ante la situación de los serbios de Bosnia-Herzegovina y ha pedido a la comunidad internacional que vigile para que se respete el acuerdo de Dayton, para permitir a todas las comunidades étnicas y religiosas de la región vivir en paz. Sin embargo,  la situación en Kosovo, la provincia del Sur de Serbia, donde la comunidad mayoritaria, la albanesa ha proclamado unilateralmente la independencia en febrero del 2008, es la preocupación principal de los obispos serbios. Estos  han subrayado que cualquier decisión concerniente al estatuto futuro de Kosovo que lesionara la Constitución de Serbia o la resolución 1244 de las Naciones Unidas “no podría desembocar en ninguna solución”, sino al contrario,  podría suscitar “más inestabilidad aún, desgracias y caos tanto en Serbia como en Europa del Sur Este en general”. La asamblea constata también que, hasta el presente, no se ha hecho nada para asegurar el retorno de las poblaciones serbias expulsadas de Kosovo ni para reconstruir las más de ciento veinte iglesias ortodoxas destruidas en la región por los independentistas albaneses, entre 1999 y 2004.

En fin, abordando la situación social en Serbia, los obispos muestran su inquietud ante el desequilibrio aparecido entre las tasas de mortalidad y las de natalidad. “Es el signo de una crisis moral profunda, de una crisis de la familia y de la conciencia religiosa de un pueblo cuyos miembros se declaran en su mayoría cristianos ortodoxos”, afirman los obispos antes de  pedir la creación de una política de ayuda a las familias y de estimulación de la natalidad.