La paz de Dios, ¡Cristo ha nacido!

Mensaje de Navidad 2012 del Patriarca Ireneo y de la Asamblea de obispos ortodoxos serbios.

Navidad nos aporta la alegre y maravillosa noticia de que el Hijo eterno de Dios se ha hecho Hombre, el Dios-hombre Jesucristo. Con su Encarnación se ha cumplido la profecía del profeta Isaías: “Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros.” (Mateo 1,23; Isaías 7, 14). Desde ese día y hasta el fin de los tiempos, Dios está con nosotros y nosotros estamos con Dios. El Hijo de Dios ha descendido en la tierra y el hombre se ha elevado al cielo. Todo se ha reunido. Los ángeles cantan con los hombres y los hombres toman parte en la vida angélica. San Juan Crisóstomo  llama a la Navidad la madre de todas las fiestas y se maravillaba de la Natividad de Dios como ante un misterio prodigioso, y la ha celebrado diciendo: “Contemplo un misterio singular. Oigo en mis orejas la voz de los pastores, los ángeles cantan, los arcángeles entonan cantos, los serafines cantan alabanzas, todos festejan mirando a Dios en la tierra  y al hombre en los cielos…” El Dios incorporal toma cuerpo, el Invisible se hace visible, Aquel que nadie puede acercársele se hace palpable, el Intemporal recibe un inicio, el Hijo de Dios se hace Hijo del hombre. Esta aparición de Dios en el seno de nuestro mundo y de nuestra vida marca el inicio de nuestra propia entrada en el mundo de Dios. El sentido de la acción divina corresponde pues a la venida de Dios entre los hombres para que estos se acerquen a Él.

Hablando de la unidad de la naturaleza divina y humana en la Persona de Cristo, San Gregorio el Teólogo dice, con un piadoso asombro: “¡Esta unión de Dios y el hombre es digna de asombro! ¡Qué prodigiosa unión! Aquel que Es, se encarna. Aquel que enriquece a los demás se hace pobre. Aquel que es plenitud, se vacía. Se desprende de su gloria para que yo pueda probar su plenitud”. El descenso de Cristo corresponde al don de su amor por el género humano. Si Dios no hubiera venido al hombre, el hombre no hubiera podido venir a Dios. Sin el descenso de Jesucristo, la divinización del hombre no se hubiera podido realizar (Fil. 2, 6-8). Con la humildad y despojamiento de si, se expresa el amor más grande. El que ama descuida su propia persona y se da al otro. Por la boca de San Juan Crisóstomo, Cristo se dirige a cada uno de nosotros: “Es para ti, hijo mío, que me he empobrecido, que he sido golpeado, que he sido humillado… He abandonado a mi Padre y he venido hacia ti, que me odias y rechazas. Me he precipitado hacia ti para hacerte mío. Te unido a mí. Estás conmigo en los cielos y estoy unido a ti, abajo, en la tierra”. Con la Encarnación de Cristo, cada uno de nosotros ve abrirse el paraíso, los cielos se despliegan en la tierra, lo celeste se une a lo terrestre. Los ángeles y los hombres celebran juntos al mismo Señor, nuestro Padre celeste. El hombre comienza a esperar en la Resurrección. ¡Y el reino celeste se regocija! Y todo ha sido concedido por el don infinito del amor de Dios por los hombres que ha permitido este gran milagro –la venida de Dios en nuestro mundo. ¿Cómo podemos agradecer al Señor la infinita abundancia de su amor por los hombres?

A su amor, respondemos con frecuencia con nuestra ingratitud, pues con nuestro modo de vida, probablemente le apenamos más que le alegramos. Nada da más calidez a nuestras almas, cuerpos y fríos corazones que el amor divino, pues Dios es amor (1 Juan 4, 7). Él se ha hecho extraño, ajeno al amor, se ha hecho extraño a Dios que se instala en el hombre sólo a través del amor. No pensamos sólo en la realidad celeste, sino también en la realidad terrestre. Cuando el poder del amor se manifiesta tanto en nuestras relaciones humanas, ¿Qué ocurre cuando Dios abraza al hombre, cuando lo acoge en sus brazos? Cuando Dios se instala en el hombre, en su corazón y en espíritu,  ¿podemos imaginar la alegría del encuentro con la cara del Dios viviente? Cuando nosotros experimentamos tanta alegría en nosotros al encontrarnos los unos a los otros y viendo nuestros rostros, ¿qué decir de la alegría de ver a Dios, de encontrar a Dios? Ahora bien, el día de hoy es el día en que hemos encontrado a Dios, en el que le hemos visto y recibido.

Dios ha venido en el día de Navidad, se ha instalado en nosotros, para enseñarnos cómo abrazarnos, cómo perdonarnos mutuamente. Dios nos ha perdonado, ¿cómo osaríamos no perdonar a los demás? No hay crimen cometido contra nosotros que pueda superar el beneficio de Navidad, ni vencer nuestra capacidad de perdonar. Por ello, nos tenemos que amar los unos a los otros, para confesar al unísono al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ¡el Dios del amor! ¡Amémonos los unos a los otros en el amor con el que Dios nos ha amado antes de la creación del mundo, amor con el que nos ama en su Hijo bien amado! Amémonos los unos a los otros con el amor que no busca su interés, que no se infla de orgullo, que lo soporta todo, que lo espera todo (1 Cor. 13). ¡Conservemos en el espíritu este amor que se extiende a toda la naturaleza que nos rodea, que Dios nos ha concedido y con la que nos alimenta en la alegría! ¡Preservemos la salud y la belleza de la naturaleza, y la de los nuestros! ¡No olvidemos que la venida del Hijo de Dios en el mundo tiene un alcance cósmico! Con este Acontecimiento, no son sólo los hombres sino que es toda la Creación divina la que es salvada de la muerte. Queridos hijos espirituales, la fiesta de Navidad nos hace recordar, a unos y a otros, el amor indecible y profundo de Dios: celebremos pues el amor con el que Dios nos ha amado antes de que nosotros le hayamos amado y con el que nos ha amado eternamente. Con el amor que es el vínculo de la perfección (Col 3, 14), tenemos hoy  más que nunca necesidad de paz y de buena voluntad. Por ello, en nuestros corazones debe resonar siempre, en particular en Navidad, el canto de los ángeles: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace (Lc 2, 14). Este mensaje de Navidad, hermanos y hermanas, contiene tres grandes verdades y sobre estas palabras se funda, como sobre tres piedras angulares, nuestro modo de vida, el sentido y fin último de nuestra existencia.

La primera verdad es una llamada al hombre a celebrar a Dios. Celebrar a Dios sólo es posible a quien ha descubierto el sentido más profundo de la vida. Cuanto más profundo es el conocimiento de Dios como Creador, Diseñador y Donador, más grande es la alegría de vivir del hombre, y más grande es su capacidad de celebrar a Dios.

La segunda verdad es la paz sobre la tierra. El arte de hacer la paz pertenece a Dios. De esta manera el hombre se convierte en hijo de Dios, conforme a la palabra de Cristo: Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mat 5, 9). Sólo los hombres en paz con Dios y con los hombres que les rodean, pueden encontrar la paz en su alma; sólo este tipo de hombres pueden ser artífices de la paz. La paz está en su corazón y en su boca. De otra manera, los que no están en paz con Dios y los hombres en su espíritu y corazón, por más que puedan tener la paz en sus labios, en su corazón residen el odio y la guerra. Cuanto Dios está más presente en el corazón de los hombres, hay más paz en la tierra. Cuanto menos una riqueza tal está presente, más luchas por el poder y los bienes terrestres está presente, más agitaciones egoístas, más luchas por apoderarse del bien del otro.

La tercera verdad corresponde a la buena voluntad entre los hombres como fundamento de la comunidad humana. Allí donde aparece la paz, aparece la buena y dulce voluntad entre los hombres. La buena voluntad nace del amor, del amor de Dios y del amor de los hombres, de los pensamientos delicados, de la calidez de alma y cuerpo, pues el amor verdadero no pide nada para él.

Vivimos en una época en la que todos estos valores, que son cristianos y que creemos eternos, son envilecidos y descuidados. La crisis espiritual conlleva consecuencias terribles sobre las relaciones entre los hombres. Los hermanos no se hablan entre si, ni el hijo y el padre, ni los miembros de la misma familia, ni los vecinos entre ellos. Razones y justificaciones, sensatas o no, las hay en abundancia, como de costumbre. ¿Nos preguntamos si es posible que el amor por el poder y el amor propio nos confundan hasta el punto de considerar los bienes terrenales más preciosos que nuestro padre, nuestra madre, nuestros hermanos y hermanas, nuestros vecinos y nuestras personas más cercanas? Desde hace tiempo nuestra época está marcada por las convulsiones, la inseguridad social y la alienación mental. Vivimos en una época donde todo está en venta, donde todo se negocia por todos los medios, incluida la libertad verdadera y la dignidad humana. La justicia y el derecho terrestres no nos garantizan ni el derecho sobre nuestros bienes, ni el derecho a la vida allí donde nos encontramos desde que existimos. Por otra parte, el poder de los poderosos de este mundo ¿se ha expresado alguna vez de otra manera? ¿Es la primera vez en la historia que los jueces olvidan las palabras del sabio Salomón: Justificar al malo y condenar al justo; ambas cosas abomina el Señor (Proverbios 17, 15)?

Pero como nuestra época es la que es, como ha sido el caso desde el pecado existe y lo será así en tanto que el mal subsistirá en el mundo, Navidad se nos aparece como un bálsamo sobre la herida, como el más grande consuelo que viene de Dios, que nos libera así de la tristeza y no vuelve a dar confianza en su justicia y en su verdad. Navidad nos vuelve a dar también confianza en la bondad de los hombres y en su amor; despierta la esperanza de que el amor puede no sólo brillar en el corazón humano sino también, gracias a la misericordia divina, manifestarse en el seno de las instituciones humanas, a despecho de la arrogancia de los poderosos de este mundo  de nuestra época. Navidad es un día consuelo y de esperanza para todos los expulsados y exilados así como para todos aquellos, en el seno de nuestro pueblo, que comen el pan amargo del exilio. ¡No estéis tristes y no desesperéis, queridos hijos espirituales, y recordad que el más grande y el más célebre proscrito del género humano fue el Divino Niño de Belén! A su lado, la santísima Madre de Dios y el justo José fueron, desde su venida al mundo, obligados a huir de la tierra prometida hacia la tierra de la esclavitud.

Navidad es también un día de alegría para el pueblo de San Sava, dispersado voluntariamente o no en todos los continentes, desde Europa hasta América y Australia. Con nuestra solicitud paterna os llamamos a no olvidar vuestra fe ortodoxa y vuestra lengua, los santuarios y las tumbas de vuestros antepasados y tampoco vuestras raíces  inspiradas poro San Sava que se encuentran aquí, en este país de Dios que se llama Serbia y en las otras regiones que son hogares seculares de los serbios.

Navidad es el día en el que empieza la Resurrección, y la Resurrección no se produce sin sufrimientos, queridos hijos de Kosovo y Metoquia! Sabed, guardad en la memoria y enseñad a vuestros hijos para que enseñen a sus hijos (Éxodo 6, 6-9) que el pueblo hebreo que había sido proscrito, ha esperado casi veinte siglos para volver a la tierra de sus antepasados y que el  pueblo serbio ha esperado durante cinco siglos la liberación de la Vieja Serbia. Instruidos por las palabras del Salmista (Salmo 137, 5), exclamemos también nosotros: ¡Kosovo, si yo de ti me olvido, que se seque mi diestra!  ¡Dirijamos nuestras oraciones al Señor, en este año centenario de la liberación de Kosovo y la Metoquia en 1912, y pongamos, también ahora, nuestra esperanza en el Señor!

Navidad es el día en que hemos sido liberados de las cadenas del pecado, de la muerte y de Satán. Este año celebramos Navidad en vigilias del inicio de la conmemoración solemne del  1.700 aniversario del Edicto de Milán por el que el santo emperador Constantino dio libertad a los cristianos así como el derecho de celebrar libremente a Cristo. Desgraciadamente, en este año-jubileo de la libertad dada a los cristiano de confesar su fe, esta libertad les es arrebatada a nuestros hermanos y hermanas, miembros del arzobispado de Ócrida, de las que su responsable, el arzobispo Juan, está actualmente encarcelado por aquellos que, desde hace varias decenios, no permiten que la túnica de Cristo, desgarrada por una mano impía, sea reconstituida. En esta jornada en la que la tierra se regocija con el cielo, dirigimos palabras de amor, de consuelo y ánimos a los hijos del arzobispado de Ócrida,  empezando por su superior y su santo sínodo. Sintiendo todas las dificultades e infortunas que afrontamos hoy así como las sombrías nubes que se ciernen sobre nuestro pueblo mártir y sufriente, pero instruidos por este gran Día, os llamamos, queridos hijos espirituales, a permanecer en la fe de Cristo y la fe de nuestros santos antepasados. Sabemos que cuanto más fuerte sea nuestra fe en Cristo, el Niño Divino, más grande será nuestra fe hacia Él y nuestras personas cercanas. Pues la fe no cesa de revelarnos perfecciones nuevas en Cristo, tesoros y bellezas que hacen que Lo amemos cada vez más. Al igual que no hay límites a nuestra fe en Cristo, tampoco no hay límites a nuestro amor en Él. Sólo los hombres que tienen una gran fe están enraizados y establecidos en el amor; el amor divino es quien ha hecho descender Dios a la tierra, tal es el mensaje de Navidad que celebramos hoy.

Dios ha descendido del cielo en este santo Día para elevarnos del polvo por encima de los cielos y por encima de todo misterio terrestre. Esta es la alegría, el regocijo y el consuelo que nos aporta Navidad. Por ello, queridos hermanos, os invitamos en esta dulce jornada, a reuniros en la Iglesia que es el Cuerpo de Cristo, durante la Santa Liturgia en la que Cristo se da a todos, pues fuera de la Iglesia no hay salvación y fuera de la Iglesia, no hay Salvador. ¡Os llamamos, en la alegría, a volver hacia el Dios Vivo!  ¡Somos felices cuando volvemos a Dios! ¿A quién otro nos podríamos dirigir, sino a Dios? ¿Y cuando volver a Dios, sino en Navidad?

Bendita sea esta santa jornada y benditos seáis en este día del aniversario del nacimiento de Cristo. En Él nacemos y renacemos, en Él nos convertimos en hombres, hombres de Dios y en Él adquirimos nuestro sentido verdadero e imperecedero. Es así como lo sentimos y decimos: ¡Dios está con nosotros, que todos los pueblos lo comprendan!

¡LA PAZ DE DIOS – CRISTO HA NACIDO! ¡EN VERDAD HA NACIDO!

En el patriarcado serbio, en Belgrado, Navidad 2012.

 

SEMANA DE ORACIÓN PARA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, en la parroquia de Barcelona

Minientrada

Este año  el tema de reflexión central de la Semana de oración por la Unidad de los cristianos se encuentra en el  pasaje del profeta Miqueas 6, 6-8: “¿Con qué me presentaré yo al Señor, me inclinaré ante el Dios de lo alto? “
Ofrecemos algunas de las propuestas que se realizarán durante la semana de la Unidad y en la que participarán las Iglesias Ortodoxas de los diversos Patriarcados, presentes en Barcelona.
PROGRAMA
Martes 15 de enero, 19h. Libreria Claret (C /Roger de Llúria/Urquinaona)
Exposición de fotografís sobre las activitades de las diversas comunidades cristianas.
Participación: Parroquia ortodoxa “Protecció de la Mare de Déu”
Miércoles 16 de enero, 12h. Facultat de Teologia de Barcelona (C/.Diputació/Balmes): Mesa redonda presidida por el decano de la Facultad Rv. Armand Puig
Participación: P. AurelBunda (Patriarcado de Rumania)
P. Serafín (Patriarcado de Moscú)
Archipreste Joan (Patriarcado de Serbia)
Viernes 18 de enero, 20h. Catedral Católica de Barcelona: Oración por la Unidaa de los cristianos
Participación: Juntamente con otras confesiones, representantes de los diversos Patriarcados de las iglesias ortodoxas
Sábado 19 de enero, 19h. Parroquia Protecció de la Mare de Déu (C/Aragó, 181 /Muntaner): Oficio de Vísperas ortodoxas
Participación: Centre Ecumènic de Catalunya y representantes de diversas comunidades y parroquias.
Después de la oración habrá un refrigerio

El patriarca de Serbia Ireneo excluye las negociaciones con la “Iglesia ortodoxa de Macedonia” sobre su estatuto, en tanto que el arzobispo de Ohrid Juan permanezca encarcelado.


Las Iglesias ortodoxas serbia y macedonia no discutirán con respecto al estatuto de la Iglesia de Macedonia en tanto que Monseñor Juan Vraniškovski no sea puesto en libertad, ha declarado el patriarca de Serbia, Ireneo. Con ocasión de los funerales del patriarca de Bulgaria, Máximo, a los que asistía, el patriarca Ireneo ha declarado a la televisión búlgara que estaba dispuesto a proseguir las conversaciones en vistas a regularizar la cuestión eclesial macedonia. Ha subrayado, sin embargo, que esto será imposile en tanto que el arzobispo Juan esté en prisión. “En tanto que el arzobispo Juan Vraniškovski esté en prisión, no se puede discutir” ha dicho el patriarca Ireneo, añadiendo que el primado de la “Iglesia ortodoxa de Macedonia”, Monseñor Esteban, le había prometido “arreglar esta cuestión”, lo que no se ha producido.

Fuente: www.orthodoxie.com

Fallecimiento del Patriarca Máximo de Bulgaria, primado de la Iglesia ortodoxa búlgara.

6 de noviembre de 2012
El patriarca Máximo, que acaba de celebra sus 98 años, se ha dormido en el Señor el día 6 de noviembre, a las 3:50 horas en el hospital “Lozinets”, en Sofía, donde se encontraba ingresado desde hacía varias semanas. El patriarca Máximo era el más antiguo, tanto por edad como por la duración de un ministerio patriarcal, entre los primados de las Iglesias ortodoxas autocéfalas.

 

6-7 de Octubre: Protección (Prokov) de la Madre de Dios y siempre Virgen, María. Fiesta patronal de la parroquia de Barcelona.

La parroquia de Barcelona ha festejado los días 6 y 7 de octubre su fiesta patronal, la Protección (Prokov) de la Madre de Dios y siempre Virgen, María (el día de la fiesta es el 1 de octubre (uso eslavo), con varios actos, que han tenido su culminación con la Divina Liturgia celebrada el domingo, presidida  por nuestro obispo Monseñor Luka, venido a tal fin desde su residencia en París.

Así, el sábado día 6 por la mañana, tuvo lugar una conferencia pronunciada por el padre Juan García, Vicario de nuestra Iglesia, sobre ““Theoría. Raíces y fundamentos”.

En la tarde del mismo sábado se celebraron las vísperas mayores, presididas por nuestro obispo Monseñor Luka.

A esta conferencia, tuvieron a bien acompañarnos el Sr. Xavier Puigdollers,  Director General d’Afers Religiosos de la Generalitat de Catalunya, el P. Joan Botam, capuchino y presidente del Centre Ecumènic de Catalunya, el P.Agapito rector de la parroquia de María Reina, y el rector la parroquia de Sant Josep Oriol.

Como ya hemos mencionado, el domingo se celebró la Divina Liturgia, presidida por Monseñor Luka. La celebración de la litúrgia tuvo su colofón en una comida fraternal  de los miembros de la parroquia, y sus invitados, celebrada en un restaurante de la ciudad.

Igualmente, nos acompañaron en estas celebraciones nuestros hermanos de las parroquias de Girona (p. Jaume), Mallorca (p. Miquel), Ripoll (p. Mihail),  Irún (p. Pablo) y A Coruña (p. Dámaso), encabezados por sus rectores y diversos fieles.

Pulsar  aqui para ver  fotos de los diferentes actos.

 

Calella muestra al público la exposición ‘Arte sagrado, la tradición hoy’

La exposición ‘Arte sagrado, la tradición hoy’, puede visitarse en la Sala de exposiciones de l’Ajuntament Vell (plaça de l’Ajuntament, 1 – 3), de Calella. Estará abierta desde el día de la inauguración, sábado 20 de octubre, hasta al 9 de diciembre. El horario es de miércoles a sábado, de 18.00 a 21.00, domingo y festivos, de 11.30 a 14.00.

Bajo el título ‘Arte sagrado, la tradición de hoy’, se reúne el trabajo artístico de un grupo de personas a las cuales les une la producción de obras de arte de carácter religioso. Esta integrado por alumnos de la escuela de iconos de la Santísima Trinidad; Neculai Saftiu (profesor del centro), que participa también con sus iconos; Francesc Faijula, que presenta una pequeña muestra de lo que son sus esculturas; Joan-Carles Osuna, con diferentes tablas de pintura medieval, entre románico i gótico; y Amparo Morató, con miniaturas sobre pergamino.

La técnica utilizada en las obras que se mostrarán en la exposición y referente a la pintura sobre madera (iconos, románico y gótico), es la misma y se trata de pigmentos con un aglutinante que es el huevo (pintura al temple de huevo). Fue la que más se había utilizado en la época medieval y que había convivido con la pintura al óleo, hasta que las facilidades de trabajo que proporcionaba a los pintores, la hizo la más empleada.

Por lo que respecta a las miniaturas, en cuanto a su procedimiento, continúan elaborándose como en la edad media, pero su función como en la ilustración de textos ha ido disminuyendo hasta casi su desaparición, con la invención de la imprenta, al perderse la reproducción manual de libros. Por otro lado, las esculturas en madera y policromía, o bien con barro, han variado muy poco en su proceso desde la antigüedad, pero sí su forma.

EL SENTIDO DE LA ICONA SEGÚN LA TRADICIÓN BIZANTINA

El icono dentro de la tradición bizantina tiene una dimensión teológica que va mucho más allá de una simple representación como la que se observa en un cuadro. El nombre icono – en griego eikon, quiere decir imagen, se trata de profundizar en el sentido de esta imagen para adentrarnos en el de la icona. La primera imagen a observar es el icono de Cristo, porque en él encontramos el misterio del Hombre-Dios que hace posible la representación de Dios incognoscible en su imagen encarnada.
El Hijo permanece después de su encarnación, consustancial al Padre, y es en este intercambio sinergético entre lo creado e increado, donde encontramos el fundamento del arte iconográfico.
El primer problema que se nos plantea es que Dios en su esencia es infinito e ilimitado y no lo podemos circunscribir; es decir, no le podemos tocar ni besar porque es intangible. Lo explica el evangelista Juan cuando dice: A Dios no le ha visto nunca nadie, el Hijo único, aquel que es en el seno del Padre, lo ha manifestado. En estas palabras se nos ponen en evidencia dos afirmaciones antinómicas, por un lado, no poder ver ni conocer; y por otro, el poder ver y conocer a aquel que nos lo revela.
La iconografía es inseparable de esta verdad que al mismo tiempo es el fundamento de la fe cristiana. El iconógrafo, para plasmar esta realidad trascendente, sigue una técnica y una tradición. Y no pinta siguiendo su imaginación, sino según modelos antiguos para mantener la conexión con el prototipo.
El icono está iluminado desde el interior por la luz increada, representada por las aureolas y el oro. Es la forma de expresar exteriormente lo que nuestros ojos no poden ver, sino sólo a través de la contemplación y la participación en el misterio representado en la imagen. Además, la perspectiva inversa pone el punto de fuga no en el fondo de la imagen, sino en el espectador, invitando a participar, a incorporar nos en ella. Por tanto, la iconografía tradicional, lo que hace es plasmar en nuestra realidad una imagen como vínculo de unión con su realidad transfigurada.

Taller de iconografía de la Santísima Trinidad

http://www.tribunamaresme.com/2012/10/05/calella-mostra-al-public-lexposicio-art-sacre-la-tradicio-avui/

06 y 07/10/2012 – Barcelona: La fiesta de la Protección de la Madre de Dios. Visita pastoral del obispo S.E. Mgr. Luka

 

 

 

Sábado

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9:00 Oración para la inauguración del curso académico.

9:30 Conferencia del archipreste Joan Garcia: “ΘΕΩΡΙΑ – Arrels i Fonaments“

19:00 Vísperas pontificales

 

Domingo

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10:00 Divina Liturgía pontifical

14:00 Ágape comunitario (restaurante TipTop en el Pueblo Español)

15/23 mayo 2012: Asamblea obispos Iglesia Ortodoxa de Serbia

La Asamblea de los obispos de la Iglesia Ortodoxa serbia ha tenido su reunión ordinaria en Belgrado del 15 al 23 de mayo 2012, en los locales del Patriarcado. Todos los obispos diocesanos de la Iglesia ortodoxa serbia han tomado parte en los trabajos de la Asamblea a excepción de Msr. Joan, arzobispo de Ohrid y metropolita de Skoplje, y de Msr. Crisòstom, obispo de Bihac-Petrovac. La Asamblea de los obispos ha empezado sus trabajos por la concelebración de la santa Liturgia episcopal en la catedral del santo Arcángel Miguel de Belgrado, presidida por el patriarca de Serbia Irineo, (…) Tras la santa liturgia, al principio de la reunión, su presidente, el Patriarca, dirigiéndose a la Asamblea, ha mencionado algunas de las cuestiones actuales de la vida y de la misión de la Iglesia en nuestra época, que es la de las grandes pruebas para cada uno de nosotros y para el mundo entero, pero que es también un tiempo de esperanza y de posibilidades para la renovación espiritual.

En el curso de la reunión de la Asamblea de este año, la liturgia ha sido concelebrada solemnemente una segunda vez a saber, el 19 de mayo, con ocasión de la fiesta del traslado de las reliquias de san Sava(…) La vida litúrgica y espiritual de la Iglesia se ha enriquecido también por el hecho que la Asamblea ha añadido al santoral de la Iglesia ortodoxa dos santos hieromártires y cuarenta escolares mártires que murieron el 1688 en Momišići (Podgorica, Montenegro). El día de su conmemoración litúrgica y de su fiesta ha sido fijada para el día de la memoria de los Cuarenta mártires de Sebasta en Asia Menor.

El Santo Sínodo informará oficialmente a las Iglesias ortodoxas locales a fin de que ellas puedan introducir los nombres de estos santos en sus libros y calendarios litúrgicos. La Asamblea también ha decidido que la memoria de san Nicodemo, arzobispo de Pec, será a partir de ahora el 12/25 mayo, en vez de, como hata ahora el 11/24.

La Asamblea ha confirmado la voluntad de nuestra Iglesia local de celebrar dignamente el año próximo, tanto con oficios como con manifestaciones espirituales y culturales, el importante jubileo del cristianismo y de la cultura –el 1700 aniversario del edicto de Milán del santo emperador Constantino (313-2013)- este documento concerniendo a la libertad de fe y de conciencia tiene una significación de primer orden, que guarda toda su actualidad, no sólo por su aspecto histórico, sino también existencial. El jubileo será celebrado en todas las diócesis de laIglesia ortodoxa serbia, pero la celebración principal será en Nis, la ciudad natal del emperador Constantino y en Belgrado. Todos los patriarcas ortodoxos y los otras primados de las Iglesias ortodoxas estarán invitados a participar en la conmemoración de este aniversario, así como otras personalidades notables de la Ortodoxia mundial (jerarcas, teólogos, artistas…), delegaciones de alto prestigio de las Iglesias heterodoxas, instituciones y organizaciones cristianas e inter- cristianas, así como las comunidades religiosas monoteistas, y también representantes de las ciencias, de las artes y de la cultura, así como personalidades reconocidas de la vida pública nacional y extranjera. Todos los preparativos y el mismo programa de la conmemoración serán coordinados por un Consejo que se constituirá en tiempo oportuno.

En el mismo espíritu y en la misma dirección, la Asamblea ha confirmado nuevamente su firme posición, según la cual es preciso intensificar, profundizar y enriquecer teológicamente el proceso desarrollado hasta el presente de preparación del Santo y Gran Concilio de la Iglesia ortodoxa, y también convocar nuevamente una conferencia pre-conciliar, o más de una si es necesario. En un futuro próximo y apropiado, convendrá convocar este Concilio general, con un sentido de responsabilidad y, naturalmente, en la fidelidad a los principios inspirados de funcionamiento de los Concilios ecuménicos y de los grandes Concilios locales de la Iglesia.

(…) La Asamblea ha expresado esta vez sus profundo pesar y protesta contra la violación de los derechos humanos y de las libertades religiosas de los fieles del Arzobispado de Ohrid en la antigua república yugoslava de Macedonia, que ha tenido su apogeo en la persecución y arresto ilegal de personas inocentes. Estas persecuciones y estos actos de violencia se multiplican, hasta el punto que el arzobispo de Ohrid y metropolita de Skpje, Msr. Juan, ha sido encarcelado por sexta vez, por acusaciones premeditadas. El arzobispo ha sido nuevamente condenado a 10 años de prisión por proclamar la verdad de Dios. Más triste y lamentable todavía es el hecho que todo esto se produce por petición de la organización cismática privilegiada en este país, que se designa como “Iglesia ortodoxa macedoniana”. Su jerarquía celebra públicamente y malignamente, sin ninguna clase de escrúpulo, en referencia a la persecución jurídico-policial de la única Iglesia canónica y reconocida de Macedonia, y más particularmente, del encarcelamiento de su primado. Muestra hasta qué punto le importan poco las verdades elementales y los principios éticos de la fe cristiana, sin hablar del carácter santo de la unidad de la Iglesia. En lugar de reflexionar sobre todas las protestas y llamamientos que le han dirigido hasta ahora los Ortodoxos y las otras Iglesias cristianas en el mundo, así como las críticas formuladas por las instituciones y organizaciones internacionales en razón del apego con la política y de una magistratura corrompida, así como la violación continúa de los derechos humanos y de las libertades religiosas en su país, las autoridades de la República de Macedonia, desgraciadamente, no hacen más que expandir el temor a la vista de la Iglesia, sin precedente en el mundo contemporáneo. Otras cuestiones fueron tratadas…

Finalmente, la Asamblea apela a todos a la vida y a la actividad por la fe, la esperanza y la caridad, porque Dios es amor.

Redactado por el obispo Irineo de Backa, portavoz de la Asamblea de los Obispos de la Iglesia ortodoxa serbia.               Fuente: www.orthodoxie.com

(Traducido del francés por Maria Rosa Ocaña, Parroquia de Sant Joan, Planils/Girona)

13 de mayo 2012, Fiesta patronal de la parróquia de Ripoll (San Eudaldo (11 de mayo)

El pasado 13 de mayo, domingo, se  celebró en la parroquia de Ripoll su fiesta patronal, que contó con la asistencia de nuestro Vicario General, MRP Joan y su mujer, Maria Rosa.

Que la parroquia de Ripoll esté dedicada a San Eudaldo, se lo debemos al P. Kiril, de memoria eterna, él que era amante de esta tierra llevaba en sus adentros la devoción a este Santo. Llegada su petición al obispo, Msr. Luka, la parroquia fue dedicada a San Eudaldo, junto con Santa Parasceva.

La realización del icono, ha significado una presencia vital para los ortodoxos, sobre todo venidos de Rumanía y de Moldavia, que forman parte de la mayoría de esta parroquia, ubicada en el casco antiguo de Ripoll. San Eudaldo y Santa Parasceva integran el lenguaje común de la Ortodoxia. A los dos, los fieles dirigen su plegaria de intercesión.

Eudaldo nació en el 535, en la bella Lombardía, en una de las vertientes de los Alpes, donde vivían los descendientes de los godos, los bárbaros invasores que invadieron aquellas tierras. Los godos eran una raza guerrera y los padres de Eudaldo ya proyectaban en él al guerrero que daría fama y nombre a su familia. Cuando cumplió los 17 años, edad fijada por los decretos imperiales para la investidura de guerrero, recibió la lanza y la Spatha –la espada de dos filos característica de los godos y ceñió el cinturón militar. Eudaldo por su apellido, acontecerá aquel guerrero ideal visto en los dulces sueños paternos.

Eudaldo era un gran cazador y un día persiguiendo un ciervo, se desvió del lugar acostumbrado y al entrar en las frondosidades del terreno, se encontró con un anciano venerable. Una larga túnica cubría su cuerpo macerado por los ayunos y penitencias. Iba descalzo y ceñía su cintura una rústica cuerda. Era la providencia que dirigía los pasos de Eudaldo hacia un padre, a un maestro y a un amigo. Desde el principio Eudaldo se siento cautivado de los modales de aquel anciano y decidió que le instruyera en su fe. Después de un tiempo se hizo bautizar por el anciano que se denominaba Pancracio. Eudaldo se ofrece a Dios en aquella nueva vida, y junto con su Padre espiritual, unidos en la misma fe y con la misma caridad, se preparan por emprender aquel camino, a conquistar aquella Patria que Dios les ha prometido: el Cielo. Hasta que Pancracio se adormeció en la paz del Señor. Eudaldo, que a la sazón tendría treinta ocho años lo enterró al pie de la cueva dónde tanto tiempo habían vivido. Por inspiración divina, Eudaldo se preparó para ir A Tolosa, la antigua y famosa capital de la monarquía visigótica en tiempo d’Aurico.

Eudaldo fue ordenado sacerdote y Dios le dio, junto con la gracia del sacerdocio, el don de milagros y curaciones prodigiosas que extendieron por todas partes su fama de santidad. Después de un tiempo se dirigió a Roma y estando allí, en el año 580, llegó la noticia de que los obispos arrianos de España y de la Galia Gótica, estaban bajo el poder absoluto del rey Leovigildo. Poner fir a las continuas luchas y divisiones entre los católicos, ocasionadas por el arrianismo, era la principal necesidad de aquel tiempo. Eudaldo consagró su apostolado, sus energías, su vida. Era aquel hombre que Dios envía según las necesidades de cada época, era cómo han dicho de él, “el hombre providencial para abatir el arrianisme en Catalunya y en el sur de Francia”.

(María Rosa Ocaña)

16 de mayo 2012: Conferencia de Yana Knyazeva sobre San Juan Crisóstomo en nuestra parroquia de Barcelona.

Yana Knyazeva, que reside actualmente en Barcelona y es miembro de nuestra parroquia, dio una conferencia sobre San Juan Crisóstomo, en el marco de las conferencias trimestrales que tienen lugar en la parroquia a cargo de personas invitadas a tal fin.
Yana Knyazeva estudió teología en el Instituto de San Tikon, de Moscú. También es licenciada en filología hispánica y francesa y reside en Barcelona.
En su conferencia, resaltó los puntos principales del pensamiento teológico y las sensibilidades vitales de su acción pastoral como obispo, y los fue desarrollando a la par que iba explicando su biografía, muy marcada y condicionada por estas sensibilidades. Hombre de gran elocuencia, era un gran y apasionado orador. Uno de sus temas preferidos era la caridad para con los pobres y la necesidad de vivir austeramente. Siendo patriarca de Constantinopla, capital del Imperio Romano Oriental, este discurso le acarreó muchos enemigos, sobre todo entre la nobleza, el alto clero y la misma emperatriz. Fue enviado al destierro en dos ocasiones y murió en el viaje a su segundo destierro.
Se le atribuye la liturgia que lleva su nombre aunque más bien lo que hizo fue ordenar y reformar las diversas oraciones y usos que había de una manera no unificada en aquella época (siglo IV).
Fue un gran exégeta de las epístolas de San Pablo. En sus escritos y sus relaciones, pese a su vida ascética y su gran rigor consigo mismo, insistía siempre en la necesidad de convencer, no de condenar; el amor tenía que estar siempre por encima de todo.
Otro de sus leit motiv importantes era la paciencia ante el sufrimiento y las pruebas, nunca se lamentaba ante las adversidades y siempre daba gracias y alabanzas a Dios por todo, incluso en la desgracia.
No discutía el poder y la autoridad de los gobernantes, pero no tenía ningún miedo ni reparo en denunciar las injusticias y los abusos de poder, vinieran de donde vinieran. Esta actitud ante el poder, junto con su predicación de la caridad y la vida ascética fue lo que acarreó más problemas, provocando sus dos destierros y de que un Concilio (“Bajo la Encina”) fuera acusado de origenista.
Muy pronto, después de su muerte, el clamor popular lo declaró santo, y sus restos fueron traslados a Constantinopla, por orden del hijo de la emperatriz, nuevo emperador, y el mismo emperador pidió perdón largamente por las persecuciones a las que le sometió su madre.